Trump asegura que Irán e Israel negocian un alto el fuego inmediato pese a la reanudación del fuego cruzado
08/06/2026 | Internacional
*Israel ha respondido a un ataque iraní: ha habido explosiones en Teherán y en otras ciudades como Isfahan
*Trump había pedido contención a Netanyahu y que no respondiera a los bombardeos de la Guardia Revolucionaria iraní
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado este lunes que Israel e Irán desean alcanzar un alto el fuego "inmediato" y ha afirmado que las negociaciones para poner fin a la actual escalada militar se encuentran ya en su fase final. En un mensaje publicado en Truth Social, el mandatario estadounidense ha advertido de que el proceso podría verse frustrado por la "ignorancia o la estupidez" de algunos actores, aunque se ha mostrado confiado en que ambas partes lograrán un acuerdo definitivo en un plazo breve y ha insistido en la necesidad de acelerar los contactos diplomáticos.
Tras la respuesta de Israel a los misiles balísticos lanzados esta madrugada desde Teherán, medios iraníes están informando este lunes de explosiones y actividad de los sistemas de defensa aérea de la capital. La agencia Fars ha señalado que "la ubicación exacta y el origen de esta explosión siguen siendo desconocidos". Por el momento no han trascendido más detalles sobre los incidentes registrados.
Además, el Ministerio de Exteriores iraní ha responsabilizado a Estados Unidos de la última escalada militar con Israel. Su portavoz, Esmaeil Baghaei, ha afirmado que el intercambio de ataques de las últimas horas solo servirá para agravar el ya "caótico proceso diplomático" entre Teherán y Washington y aumentará la desconfianza iraní hacia la Administración estadounidense. Baghaei sostiene que Estados Unidos tiene una responsabilidad directa en las recientes violaciones del alto el fuego y asegura que Israel no actúa de forma independiente sin consultar previamente con Washington.
Israel respondía de madrugada a los ataques del régimen iraní del domingo y la Fuerza Aérea ha atacado objetivos militares "en el oeste y centro de Irán", ha señalado el Ejército en redes sociales. Ha habido explosiones en Teherán y en otras ciudades como Isfahán y Tabriz, donde ya amanecía. La compañía petroquímica Karun ha sido impactada cerca de Sarbandar en la provincia de Juzestán, en el suroeste de Irán.
La Guardia Revolucionaria iraní indicó el domingo que sus ataques contra Israel tenían como objetivo presionar para que las fuerzas israelíes cesen sus ataques sobre el Líbano, horas después de que se produjese el primer bombardeo sobre Beirut desde el inicio de la nueva y frágil tregua entre Israel y la milicia chií Hizbulá.
En la mañana de este lunes, las sirenas se han vuelto a activar en Tel Aviv después de que el Ejército haya detectado el lanzamiento de un misil desde Yemen hacia territorio de Israel, que ha sido interceptado. Los sistemas de defensa responden ahora a una nueva ola de ataques que, según el mando militar, proceden de Irán, y que habrían logrado impactar en Jerusalén.
¿Quién toma las decisiones: Trump o Netanyahu?
La decisión israelí choca con la petición que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había realizado tras el ataque de Irán. El mandatario estadounidense esperaba que no se produjera una respuesta por parte de Israel: "El lanzamiento de misiles iraníes no alcanzó a nadie. Espero que Israel no responda. Si Bibi (Benjamín Netanyahu) contraataca, la situación se prolongará como lo ha hecho durante los últimos 47 años, o los últimos 3.000 años", decía el domingo el presidente norteamericano en una entrevista a Axios.
"Estamos muy cerca de un acuerdo definitivo con Irán. Será un buen acuerdo. No quiero que fracase por lo que está sucediendo ahora", añadía Trump, quien señaló que iba a llamar al primer ministro israelí para pedirle que no respondiera. "Israel tuvo su ataque e Irán tuvo el suyo. No necesitamos otro".
Finalmente, en la madrugada de este lunes sí ha habido respuesta por parte de Tel Aviv. "Israel e Irán deben cesar inmediatamente los enfrentamientos armados", ha escrito poco después Donald Trump en su red social Truth Social.
El mar Rojo vuelve a convertirse en un frente de la crisis
La nueva escalada entre Israel e Irán amenaza con trasladarse una vez más a uno de los principales corredores marítimos del planeta. Los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Teherán, han advertido de que retomarán las acciones contra embarcaciones vinculadas a Israel en el mar Rojo y el estrecho de Bab el Mandeb, el paso que conecta el océano Índico con el canal de Suez y por el que circula una parte sustancial del comercio entre Asia y Europa.
Durante los últimos dos años, los ataques hutíes contra buques mercantes y navíos militares occidentales obligaron a numerosas compañías navieras a desviar sus rutas por el cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África. Esa decisión incrementó los tiempos de transporte, elevó los costes logísticos y provocó tensiones en las cadenas de suministro globales. Un repunte de la inseguridad en la zona podría volver a afectar al tráfico marítimo y añadir presión sobre los precios de la energía y de determinadas materias primas.
Además de su impacto económico, el frente yemení representa una de las principales herramientas de influencia regional de Irán. Aunque Teherán niega dirigir las operaciones hutíes, Estados Unidos, Israel y varios países árabes sostienen que la milicia recibe apoyo militar, tecnológico y financiero de la República Islámica. La reactivación de este escenario supondría una ampliación del conflicto más allá del enfrentamiento directo entre Israel e Irán.
La negociación nuclear entra en una fase crítica
La crisis estalla cuando Washington y Teherán intentaban mantener abiertas las conversaciones sobre el programa nuclear iraní, una de las prioridades de la política exterior de Donald Trump. El objetivo de Estados Unidos es alcanzar un acuerdo que limite la capacidad iraní para enriquecer uranio y establezca mecanismos de supervisión internacional, mientras que Irán reclama el levantamiento de sanciones económicas que afectan gravemente a su economía.
Las negociaciones ya avanzaban con dificultad debido a la profunda desconfianza acumulada entre ambas partes, pero los últimos acontecimientos amenazan con complicarlas aún más. Desde Teherán, varios responsables políticos han acusado a Washington de no ejercer suficiente presión sobre Israel y de permitir una dinámica militar que socava cualquier intento de diálogo. Al mismo tiempo, sectores conservadores iraníes sostienen que los ataques demuestran que Estados Unidos utiliza las conversaciones como cobertura para debilitar a la República Islámica.
Para la Administración estadounidense, el principal riesgo es que el deterioro de la situación regional termine fortaleciendo a quienes, tanto en Irán como en Israel, consideran inviable una salida negociada. El fracaso de las conversaciones dejaría a Oriente Próximo sin uno de los pocos canales diplomáticos activos entre ambos países y aumentaría el riesgo de una confrontación más amplia en una región donde ya operan múltiples actores armados respaldados por uno u otro bando. (rtve.es, 2026-06-08)
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