La guerra con Irán ha desplazado el centro de gravedad del petróleo: el mercado físico está al límite y cotiza con una prima histórica
13/04/2026 | Economía
*Los expertos miran con preocupación la brecha entre el Dated Brent y los futuros;
*El diferencial registra un máximo histórico superior al de la guerra en Ucrania;
*UniCredit Research: "Los argumentos sobre el excedente pierden relevancia";
Casi siempre pasa algo para que el mercado petrolero global no sea una balsa de aceite, pero la acumulación de problemas geopolíticos en los últimos años y el conflicto con Irán ahora están poniendo a prueba todos los fundamentos. Hay una creciente brecha que cada día preocupa más a los analistas y que ya ha alcanzado niveles históricos: el mercado físico de petróleo está cotizando con una prima sin precedentes respecto al conocido como 'mercado de papel', sustentado por los contratos de futuros. Los mensajes que esconde esta desconexión empiezan a recibir atención por parte de los estrategas y no es para menos.
El precio más importante del mundo para los barriles de petróleo en el mercado real se ha disparado hasta alcanzar un récord, lo que constituye la última muestra de que los mercados mundiales del crudo están valorando una oferta cada vez más escasa a raíz de la guerra con Irán. El Brent con fecha de entrega (el Dated Brent, como se le conoce en los mercados), que sirve de referencia para valorar la mayoría de las transacciones petroleras mundiales, alcanzó los 144,42 dólares por barril el pasado martes, el nivel más alto desde que Platts, una unidad de S&P Global Energy, comenzó a publicar este índice en 1987. Este índice de referencia se basa en un plazo de entrega más inmediato que los futuros del Brent -los futuros a un mes, que cotizan este lunes en los 102 dólares por barril-, lo que indica una gran demanda para asegurar barriles para su entrega lo antes posible.
El Dated mide el precio de los cargamentos comprados y vendidos en el Mar del Norte en las próximas semanas. Esta cotización refleja "una volatilidad histórica del mercado y las interrupciones en el suministro", afirma Platts. Los precios se han visto impulsados al alza por la guerra en Irán, ya que el conflicto reduce drásticamente los flujos de energía a través del estrecho de Ormuz, por donde normalmente pasa alrededor de una quinta parte del petróleo mundial. Las refinerías de todo el mundo se apresuran a comprar todos los barriles que puedan conseguir como consecuencia del bloqueo.
Más allá del indicador, en todos los mercados de petróleo y combustibles, los cargamentos para un suministro más inmediato están alcanzando primas cada vez mayores, lo que indica hasta qué punto se está reduciendo la oferta. Aunque los futuros están, en última instancia, anclados a los precios físicos, también tienen en cuenta las expectativas de oferta, demanda y las perspectivas económicas para los próximos meses.
"Los compradores están pagando una prima excepcional por los barriles de la cuenca atlántica disponibles de inmediato y aptos para refinería", han escrito en una nota los analistas de Morgan Stanley, entre ellos Martijn Rats. "En cuanto Asia comenzó a pujar por los barriles de reposición de la cuenca atlántica, la tensión empezó a trasladarse al sistema del Brent", explican.
Desde UniCredit Research, emplean palabras más imponentes: "La guerra en Irán ha desplazado el centro de gravedad del mercado petrolero de los contratos de futuros al suministro físico, poniendo de manifiesto una desconexión sin precedentes entre los índices de referencia financieros y el precio del crudo disponible para entrega inmediata. Aunque las esperanzas con el alto el fuego atenuaron brevemente los riesgos extremos en los mercados de derivados la semana pasada, la escasez en el mercado al contado del Mar del Norte sigue poniendo de relieve la fragilidad de las cadenas de suministro mundiales en un contexto de renovadas tensiones geopolíticas", escribe su analista Tobias Keller en un informe al que ha podido acceder elEconomista.es.
Según constata el analista, la guerra con Irán ha desplazado el foco de atención en el mercado petrolero de los precios de los futuros al coste del petróleo disponible en este momento. Aunque el anuncio de la tregua entre EEUU e Irán ha aliviado temporalmente los peores escenarios y ha calmado los mercados de futuros, la situación sobre el terreno sigue siendo frágil, como demuestra el fracaso de las negociaciones este fin de semana entre Washington y Teherán en Islamabad y el posterior anuncio de EEUU de que bloqueará por su cuenta Ormuz.
"Dado que el tráfico por el estrecho de Ormuz sigue gravemente interrumpido, la verdadera tensión se hace patente en los mercados al contado, donde las refinerías compiten por la entrega inmediata, lo que deja una desconexión inusualmente amplia entre los índices de referencia financieros y el precio del crudo disponible hoy. Esa fragilidad se acentuó durante el fin de semana, cuando las conversaciones entre EEUU e Irán fracasaron sin acuerdo y Washington señaló que podría adoptar medidas más duras para restringir los flujos de petróleo iraní, incluyendo posibles acciones en el estrecho de Ormuz y sus alrededores", profundiza Keller.
El informe de UniCredit recoge un revelador gráfico que combina los futuros del Brent del mes más cercano en el ICE con el Brent FOB Noroeste de Europa con fecha de entrega. La comparación pone de relieve la extraordinaria y referida dislocación entre los mercados del petróleo físico y los de papel. "Durante la crisis del covid, el diferencial se volvió marcadamente negativo al evaporarse la demanda física. Se tornó decididamente positivo al estallar la guerra de Ucrania, reflejando los temores de una interrupción del suministro. Sin embargo, la divergencia actual supera con creces incluso esos niveles, lo que apunta a una escasez aguda y persistente de crudo del Mar del Norte de entrega inmediata. Mientras que las expectativas de precios de los futuros se mantienen estables, los compradores físicos siguen pagando una prima sustancial por los barriles de entrega inmediata", analiza Keller.
El aumento de las primas en los mercados físicos a corto plazo apunta a un sistema energético mundial bajo presión, ata su argumento el analista de UniCredit. Por un lado, la insistencia del presidente de EEUU en que Teherán reabriría pronto el estrecho de Ormuz ha contribuido poco a aliviar las condiciones en las que realmente se están negociando los barriles, señala. Por otro, la renovada amenaza de restricciones en el estrecho de Ormuz pone de relieve hasta qué punto los mercados físicos siguen valorando una probabilidad mayor de interrupciones prolongadas de lo que sugieren las curvas de futuros.
"La tregua temporal redujo brevemente los riesgos extremos inmediatos, pero el fracaso de las negociaciones durante el fin de semana ha puesto de relieve que las limitaciones que más influyen en los precios a corto plazo siguen sin resolverse. Las infraestructuras dañadas, el aumento de los costes de seguros y transporte, y las persistentes fricciones logísticas implican que cualquier alivio de la escasez física será lento y desigual. Los precios al contado en el noroeste de Europa siguen indicando escasez, ya que las refinerías dan prioridad a la seguridad del suministro frente al optimismo geopolítico", insiste Keller.
Las implicaciones para los mercados son significativas. Las elevadas primas al contado limitan el potencial de caída de los futuros del Brent y hacen que la curva sea propensa a un nuevo backwardation en caso de que las tensiones se recrudezcan. "Estas primas respaldan los flujos de caja a corto plazo de los productores de la cuenca atlántica, especialmente en el Mar del Norte, al tiempo que complican el discurso sobre la desinflación en Europa al mantener los costes energéticos en niveles elevados", soslaya Keller.
La estructura de backwardation tiene una complicada traducción literal al castellano, pero viene a ser el trazo que hace la curva de futuros del petróleo cuando dibuja una pendiente negativa. En este dibujo, los precios a más corto plazo -al contado o spot en inglés- reflejan unos niveles más altos que los futuros. Dicho de otro modo, las entregas inmediatas o a corto plazo se venden con una prima respecto a las entregas posteriores. El término se suele emplear ante un escenario de escasez inmediata. El concepto opuesto es el contango.
"Esta divergencia sin precedentes indica un backwardation extremo, en el que el mercado otorga un valor mucho mayor a los barriles inmediatos que a las entregas de verano, lo que concuerda con las expectativas de que las interrupciones serán temporales, incluso aunque se intensifiquen las escaseces de suministro a corto plazo", coincide el equipo de estrategas de materias primas de Société Générale encabezado por Michael Haigh en una nota para clientes a la que también ha podido acceder este medio.
"Esa situación de backwardation indica que el mercado considera que esta subida actual del precio del petróleo es transitoria", se suma Toni Meadows, director de inversiones de BRI Wealth Management, en unas declaraciones a la CNBC. Tanto el analista como otros colegas advirtieron ya hace días de que este dibujo podría reflejar cierto exceso de confianza entre los inversores con la posibilidad de que la situación se arregle dentro de poco en Irán.
Una cautela que también recoge el economista Juan Ignacio Crespo en su habitual newsletter: "Ni siquiera los agentes del mercado del petróleo se acaban de creer la gravedad de la situación, y eso que, precisamente ellos, están en 'localidad de barrera' viendo el espectáculo. O mejor dicho, que sí que saben de la gravedad del momento pero, quizás, los vendedores del futuro de junio tienen la expectativa de que para mayo se haya resuelto la fase aguda de la guerra, el petróleo haya podido empezar a fluir libremente por el estrecho de Ormuz y puedan recomprarlo más barato en junio de lo que lo vendieron ahora".
En términos más generales, rubrica Keller, este episodio pone de relieve cómo los argumentos sobre el excedente pierden relevancia allí donde el petróleo es más importante: en los mercados de entrega inmediata y en los equilibrios regionales. "Los precios siguen siendo muy sensibles a las perturbaciones exógenas y el perfil de riesgo es asimétrico. Una paz duradera y creíble, que parece lejana tras los acontecimientos del fin de semana, aceleraría la reducción de las primas físicas. Sin ella, la persistencia de las perturbaciones corre el riesgo de afianzar un suelo más alto para los precios del petróleo, con los mercados físicos marcando la pauta", concluye.
"A principios de marzo, el mercado contrarrestó inicialmente la crisis con un importante colchón de inventarios, pero estas reservas se están reduciendo progresivamente y los buques que zarparon del estrecho de Ormuz antes del conflicto ya han finalizado su viaje. Los inventarios solo estabilizan el sistema hasta cierto punto; por debajo de este, el funcionamiento del mercado comienza a deteriorarse. Si bien técnicamente las reservas podrían caer a mínimos históricos, hacerlo pondría en grave peligro la logística y la liquidez, obligando a que los precios, en lugar de los inventarios, soporten la carga del reequilibrio. Con escaso margen de maniobra, el sistema se ve cada vez más expuesto a nuevas perturbaciones. En pocas palabras, el tiempo se agota", cierran desde SG. (elEconomista, 2026-04-13)
Volver