España entra en el décimo puesto de los países de la OCDE que más impuestos tiene sobre el trabajo
22/04/2026 | Economía
*La carga fiscal para un trabajador soltero creció 0,31 puntos, hasta el 41,4% en 2025
*Las cotizaciones de las empresas explican la alta carga fiscal, 11 puntos por encima de la media de la OCDE
*La entidad alerta de que los impuestos neutralizan las subidas de sueldo al no ajustar el IRPF a la inflación
España se 'coló' el año pasado entre los diez países de la OCDE donde más impuestos al trabajo se pagan. Según el informe Impuestos sobre los salarios 2026 (Tax Wage 2026), publicado este miércoles por la OCDE, la carga fiscal para un trabajador soltero medio en España creció 0,31 puntos porcentuales, pasando del 41,1% en 2024 al 41,4% en 2025. "España tuvo la décima cuña impositiva más alta entre los 38 países miembros de la OCDE", concluían los expertos. Este pequeño porcentaje ha hecho que nuestro país escale dos puestos con respecto al informe del año pasado.
En el conjunto de la OCDE, la cuña fiscal correspondiente a un trabajador individual que percibe el salario medio aumentó en 24 de los 38 países de la OCDE, mientras que descendió en 11 y no experimentó cambios en los 3 restantes. En 2025, este indicador para ese tipo de hogar se situó entre el 0% en Colombia y el 52,5% en Bélgica. En el conjunto de la OCDE, la media alcanzó el 35,1% del coste laboral, lo que supone un incremento de 0,15 puntos porcentuales respecto al año anterior.
En el caso de las personas físicas con hijos a su cargo, la fiscalidad varía mucho con respecto a una persona soltera en España. En concreto, este tipo de trabajadores paga una media del 36,8% de su salario bruto anual en impuestos. Es decir, una bonificación fiscal de 4,6 puntos porcentuales con respecto a una persona soltera y sin hijos.
A pesar de que España ofrece bonificaciones fiscales para fomentar la natalidad, nuestro país está muy lejos de la media de la OCDE en este aspecto. En concreto, ocupamos el séptimo puesto en cargas fiscales a las familias con hijos a su cargo y un solo sueldo. La media de los países desarrollados para este tipo de contribuyentes se sitúa en el 26,2%. Por tanto, mientras que la bonificación en España no llega a cinco puntos con respecto al contribuyente soltero, la media de la OCDE es de 8,9 puntos porcentuales.
La cuña fiscal para un hogar con dos hijos en el conjunto de la OCDE creció en 0,46 puntos porcentuales de media el año pasado. Esto supone una reducción de 0,31 puntos en 2025, y la ventaja fiscal de las familias trabajadoras ha disminuido. "El segundo año consecutivo de descenso", destacan los expertos.
Para elaborar este informe, la OCDE tiene en cuenta tanto el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas como las cotizaciones a la Seguridad Social, que pagan el empleado y el empleador (empresa), pero en porcentajes bien distintos. En concreto, según la OCDE, el 88% de la carga impositiva total sobre el trabajo corresponde a la suma del IRPF (que se descuenta del salario bruto del trabajador) y las cotizaciones a la Seguridad Social que corren a cargo de la empresa. En cambio, en el conjunto de países desarrollados, la media se sitúa en el 77%.
Es decir, la mayoría de costes laborales en España recaen sobre la empresa por las cotizaciones a la Seguridad Social, frente a lo que asume el empleado de su salario bruto. De media, se estima que la carga para la empresa supera el 32%, mientras que la aportación del trabajador está por encima del 6% de media.
Así, según las investigaciones de la OCDE, un trabajador soltero promedio se enfrentó en el año fiscal 2025 a una tasa impositiva media del 23,5%, la decimoquinta más baja entre los países que conforman la entidad multilateral, cuya media cerró en el 25,1%. "En otras palabras, en España el salario fijo de un trabajador individual medio, después de impuestos y beneficios, fue 76,5% de su salario bruto, comparado con el promedio de la OCDE de 74,9%".
La cosa es bien distinta si ese trabajador tuviese hijos a su cargo, ya que esa carga impositiva desciende hasta el 17,5% en el marco fiscal de 2025. En comparación con la media de la OCDE, España estaría en el decimotercer puesto más alto del conjunto de países desarrollados, ya que la media de los socios está en el 14,7%. Esto se traduce en que un trabajador casado medio con dos hijos en España recibe una remuneración neta de su salario bruto (después de impuestos y beneficios familiares) del 82,5%, frente al 85,3% del promedio de la OCDE.
Advierte de la "progresividad fría"
El informe de la OCDE destaca que las cargas fiscales han vuelto a los mismos niveles de 2019 ya que la mayoría de países han suprimido las bonificaciones por la pandemia de la Covid- 19. Además, también apunta a que los salarios aumentaron en términos reales en 35 de los 38 países que componen el organismo entre los años 2024 y 2025. En concreto, en España, de media, los salarios subieron alrededor del 3%, es decir, por encima de la inflación. Sobre todo, impulsado por el aumento del 4,45% del Salario Mínimo Interprofesional.
Aun así, desde la entidad advierten que, a pesar de que aumentaron los salarios, las ganancias de poder adquisitivo, es decir, la renta después de impuestos, de un trabajador medio soltero solo subió en 28 países de los 38 miembros. Esto se debe, explican, a que muchos incrementos salariales hicieron que los empleados saltasen de tramo en las tablas del IRPF.
"A medida que los salarios nominales aumentan, los trabajadores pueden verse empujados a tramos impositivos más altos, lo que genera un aumento de su responsabilidad tributaria sobre la renta personal como proporción de sus ingresos", advierten los expertos, que lo califican de "progresividad fría". Es decir, una especie de aumento de impuestos encubierto.
En el caso de España, esto está sucediendo. La negativa del Gobierno a deflactar el IRPF costó de media a cada ciudadano en la Renta entre 46,22 y 232,56 euros más al año, según los datos aportados este martes por el Registro de Economistas de Asesores Fiscales (Reaf)-Consejo General de Economistas (CGE). Esto para un sueldo medio de 30.000 euros brutos anuales.
Por tanto, solamente las personas que cobraron el Salario Mínimo Interprofesional, al adaptarlo a los tramos, consiguieron aumentar su poder adquisitivo frente al resto de salarios medios.
En 2024, según los propios cálculos realizados por la OCDE, el salario medio en España pasó de los 30.250 euros brutos al año a los 31.698 euros brutos. Es decir, hubo un incremento del 4,8%. Sin embargo, si a ese incremento se le descuenta la inflación media anual del 2,8% con la que terminó España en 2024, el crecimiento real del poder adquisitivo de una persona que percibía el salario medio fue del 1,9%. En cambio, la carga fiscal sobre el salario en España entre el año 2023 y 2024 aumentó un 2,2% debido a esos saltos de tramo por los aumentos salariales. Es decir, los impuestos neutralizaron el aumento de poder adquisitivo. (elEconomista.es, 2026-04-22)
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