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El paro registrado rompe la 'maldición' de 2008 a costa de sumar 570.000 personas con trabajo a las listas del SEPE

21/07/2026 | Economía

El paro registrado rompe la 'maldición' de 2008 a costa de sumar 570.000 personas con trabajo a las listas del SEPE
*El 45% de los demandantes de empleo no son parados.

*Casi la mitad de las personas que cobran una prestación por desempleo no son parados.

*Newsletter 'El empleo en la diana': La ecuación del paro.


España parece haber roto una "maldición" de 18 años en sus datos de paro registrado. El pasado mes de junio la cifra bajó de los 2,3 millones por primera vez desde 2008 y empieza a mirar a sus mínimos históricos. Pero este dato tiene una trampa: la cifra de personas inscritas como demandantes de empleo a pesar de tener un trabajo aún supera en 568.865 la cifra previa a la quiebra de Lehman Brothers. No son los únicos. También lo hacen los desempleados a los que las estadísticas que publica el SEPE no consideran "parados" y que suman otras 100.000 búsquedas de empleo.

Los demandantes de empleo con trabajo suman 1,25 millones, el máximo de la serie (si excluimos 2020 y 2021, ejercicios en los que estuvieron en vigor las medidas extraordinarias para aplicar los ERTEs), un 83% más que en junio de 2008. Pero además han experimentado un importante cambio: los demandantes ocupados "propiamente dichos" retroceden y se han visto sustituidos por los demandantes con relación laboral: la categoría en la que se incluyen los fijos discontinuos, y cuya cifra se ha multiplicado por siete respecto a la que anotaba hace 18 años.

El primer semestre del año cerró con 4,15 millones de demandantes inscritos en las oficinas de empleo. Suponen 659.645 personas, un 18,9% más que en junio de 2008. En todo este tiempo, los parados registrados solo han retrocedido en 98.442 personas, un 4,1%, mientras los demandantes ocupados (autónomos o asalariados con empleo activo inscritos como demandantes) han descendido de 565.519 a 446. 987. Es decir, 118.532 personas, un 20,1% menos que hace 18 años.

Entonces, ¿por qué sube la cifra total de demandantes con trabajo? Porque el descenso en una categoría se ve superado por el incremento en la otra. Desde 2008 se han incorporado a las listas 687.397 demandantes con relación laboral (es decir, que tiene un contrato en vigor), pasando de los 114.044 de hace 18 años hasta 801.441 en junio de 2026. Este incremento del 602% pone el foco sobre los fijos discontinuos inactivos, que al apuntarse al paro se incluyen en esta categoría.

Pero para alcanzar el incremento de 660.000 inscritos en las oficinas de empleo hay que contar otros 189.222 demandantes no ocupados (DENOS) que no son considerados parados. En 2026 suman un total de 607.723, un 45% más que en 2008.

El significado de estos datos va más allá de la polémica de cuánto baja el paro en realidad en nuestro país y apunta a un profundo cambio en la composición de la demanda: hoy el 45% de las personas apuntadas en las oficinas de empleo no son parados, cuando en 2008 eran el 34% y antes de la reforma laboral eran el 31%.

La contradicción de las listas del paro

Así las cosas, desde junio de 2023 encadenamos cuatro ejercicios consecutivos en los que esta evolución dispar se enquista: en este tiempo, el paro registrado ha caído en 396.860 personas, mientras la suma de demandantes que no entran en esta categoría ha crecido en 279.109.

El Ministerio de Trabajo defiende que esta evolución se debe a la mejora de las expectativas laborales y económicas, que anima a acercarse a los servicios públicos de empleo a muchas personas que no cumplen los requisitos para ser considerados parados registrados, ya sea porque tienen un trabajo y lo que quieren es cambiarlo, por tener disponibilidad limitada o pedir puestos con características especiales. Aquí se incluye también a quienes tienen la demanda suspendida por hacer un curso de formación.

Esto se puede aplicar en todo caso a los DENOs no parados, que en 2026 han anotado el registro más alto de la serie (descontando 2021) y pueden ser nuevos beneficiarios 'animados' de los servicios de empleo. Pero el caso de los ocupados es más complejo.

Aunque el análisis de la serie histórica viene distorsionado por la pandemia y el impacto excepcional de los ERTEs, lo que se aprecia con claridad es que el salto de ocupados a demandantes con relación laboral se produce a partir de 2022, con la entrada en vigor de la reforma laboral. La norma amplió el uso de la figura del contrato fijo discontinuo, una modalidad que permite periodos de inactividad en los que el contrato no se extingue, pero el empleo (y la percepción de un salario) se interrumpe.

¿Maquillaje o transformación?
Como hemos contado en elEconomista.es, Trabajo se niega a revelar cuántos demandantes con relación laboral son fijos discontinuos y están inscritos como demandantes de empleo y cuántos están efectivamente inactivos. De hecho, ha borrado la única estadística que concretaba esta cifra. Pero las estadísticas de demandas de empleo del SEPE siguen reflejando esta transición con rotundidad.


Las dudas sobre las estadísticas que elabora el SEPE a partir de los registros de las oficinas de empleo autonómicas son algo habitual cuando baja el desempleo. Ya ocurrió durante la pandemia, cuando los afectados por ERTE quedaron fuera de las cifras de paro registrado. Pero el auge de los demandantes con relación laboral ha abierto un escenario inédito, ya que apunta a un cambio producido por la reforma laboral.

No ayuda a desterrar estas sospechas la opacidad del departamento que dirige Yolanda Díaz, aunque las comunidades autónomas, responsables de gestionar la demanda, tienen mucho que decir en esto. La pregunta sigue siendo cuántos demandantes con relación laboral son fijos discontinuos inactivos y cuántos son trabajadores que mantienen en alta la demanda de empleo. Sin voluntad para clarificar este 'agujero' estadístico, el alcance real de la mejora del mercado laboral según los datos que publica Trabajo seguirá siendo cuestionado.(elEconomista.es, 2026-07-21)
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