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Crece la tensión en el mercado laboral: las empresas que renuncian a contratar por el coste salarial tocan máximos

19/05/2026 | Economía

Crece la tensión en el mercado laboral: las empresas que renuncian a contratar por el coste salarial tocan máximos
*Alcanza una tasa del 5,3% aunque actividades como consultoría y legal llegan al 8%.

*El pluriempleo alcanza su mayor nivel en 20 años impulsado por los autónomos.

*España tiene 4,7 millones de personas buscando trabajo pero el 45% de las empresas no las encuentran.


El desajuste entre oferta y demanda de mano de obra en España está experimentando una evolución sorprendente. Un país que aún tiene 2,6 millones de parados, según la última Encuesta de Población Activa, eleva, sin embargo, el volumen de vacantes por cubrir a máximos históricos, con casi 156.000 puestos sin cubrir a cierre de 2025. Pero en este escenario entra otro factor en juego: las empresas que no buscan trabajadores, no porque no los necesiten, sino por el "elevado coste de contratación". Y en el pasado año marcaron un récord que muestra claramente que las tensiones en el mercado laboral han llegado a las nóminas.

En el debate sobre las causas de las dificultades de las empresas para encontrar siempre surge la cuestión de los sueldos y los costes de contratar: mientras los sindicatos y el Gobierno plantean que la falta de trabajadores se resuelve pagando más, las patronales responden que el incremento de los costes laborales vía cotizaciones e impuestos, así como las subidas del SMI decididas por criterios políticos y no económicos, son el problema que hace que muchas empresas no puedan incrementar plantilla.

La Encuesta Trimestral de Costes Laborales (ETCL) preguntas a la empresas cuántas vacantes tienen. Pero cuando no tiene ninguna, inquiere por los motivos para ello. La gran mayoría de las firmas sin puestos por cubrir, un 91%, responde que no necesita trabajadores. Pero ocurre que a cierre de 2025 este dato era el más bajo de la serie. Por el contrario, aquellas que aducen el coste de contratar se elevan al 5,3%, el porcentaje más alto de toda la serie histórica, que arranca en 2013.

Como hemos contado en elEconomista.es, el estudio de la ETCL arroja una cifra de vacantes muy reducida en comparación con los de otros países europeos. De hecho, hay 16 parados por cada vacante que recoge el INE. Pero la práctica unanimidad de analistas tiene muy en cuenta las tendencias que dibuja esta encuesta: interpretan su evolución como un fuerte dinamismo del mercado laboral coherente con la creación de empleo y el incremento del PIB (aunque organismos como la AiRef plantean que este empuje puede haber tocado techo) pero compatible con un histórico desfase con la tasa de paro.

En este contexto, las empresas que frenan las contrataciones por los costes laborales dibuja una tendencia extraña. Durante la recuperación tras la crisis financiera (2013-2018), el peso de los costes laborales a la hora de renunciar a contratar lanzar vacantes se redujo. Sin embargo, tras la pandemia ha crecido con fuerza a pesar de la intensa creación de empleo.

Una explicación es el SMI: el tope del salario mínimo subió un 22,3% en 2019, si bien su efecto se vio matizado en las estadísticas por el golpe de la pandemia, que paralizó la actividad de muchas empresas, por lo que no necesitaban contratar. Esto redujo puntualmente el porcentaje de las que se veían lastre del coste de la contratación.

Cuando los negocios empiezan a recuperarse, las nóminas no son un factor que lastre inmediatamente la oferta de empleo, aunque empieza a subir con fuerza a partir de 2022, cuando entra en vigor la reforma laboral. La norma no encarece directamente la contratación (aunque sí penaliza los empleos de muy corta duración), pero el hecho de limitar los contratos temporales (más baratos de extinguir que los indefinidos) pudo hacer que las empresas volvieran a echar cuentas.

Otro factor relevante fue el incremento de las cotizaciones fruto de la reforma de pensiones cerrada también en 2022, que coincidió, además, con una espiral inflacionista acuciada por la guerra en Ucrania pero que ha tenido episodios de tensión en los años posteriores, sobre todo tras las derivas arancelarias y geopolíticas de la administración Trump en Estados Unidos.

En este contexto, todo suma para que la tasa de empresas que renuncian a contratar por el coste que les supone esté en niveles de máximos. Lo que resulta quizá más sorprendente es que el impacto se ceba tanto en los trabajos mejor retribuidos como en los que generan menores salarios.

Si comparamos los datos de cada sección de actividad, vemos que el mayor impacto se da en las "actividades profesionales, técnicas y científicas", un grupo que incluye a trabajadores de alta cualificación desde arquitectos y abogados a investigadores y contables. En su caso, el porcentaje de empresas que no contratan llega al 8%. Le siguen los trabajadores de las administraciones públicas que llegan al 7,6%, un grupo cuyos salarios se han visto elevados al alza por los acuerdos estatales en función pública, que también arrastran a comunidades y ayuntamientos.

Pero ninguno de estos dos sectores ha sido afectado sustancialmente por la subida del SMI (sus salarios medios los superan con creces) ni por la reforma laboral (de hecho, en las administraciones públicas ni se aplica). En este caso, las tensiones podrían deberse a una mayor demanda de profesionales: la competencia eleva los sueldos y reduce las posibilidades de otros empleadores de atraer mano de obra.


El siguiente sector de la lista es la hostelería, con un 6,5%, seguido de las actividades administrativas y servicios auxiliares, con un 6,2%. En este caso, hablamos de empresas que ofrecen los salarios más bajos y mayor rotación contractual, lo cual explica una mayor exposición a los cambios en el salario mínimo y, sobre todo, la reforma laboral.

Una evolución desigual
Al comparar la evolución de estos cuatro sectores que lideran el impacto de los costes de contratación en las vacantes, se aprecia un comportamiento extraño: solo las actividades profesionales están en máximos históricos de impacto negativo de los costes laborales en la oferta. Los servicios auxiliares experimentaron un pico en 2024 que en el pasado ejercicio se moderó, aunque sigue en niveles mucho más altos que antes de la pandemia.

Por su parte, la hostelería registró cotas mucho más altas entre 2013 y 2017, algo que se explica porque el turismo fue el sector que más aceleró la recuperación tras la crisis financiera, en gran parte porque la Primavera Árabe derivó un alto flujo de viajeros a nuestro país. Por su parte, el sector público refleja una altísima volatilidad en la que también influyen las decisiones presupuestarias y de ofertas públicas de empleo.

Estos datos ilustran un impacto muy desigual de los costes laborales según el sector. Mientras en unos casos, como el de las actividades profesionales científicas y técnicas se puede achacar a la alta demanda de talento cualificado que eleva los salarios, en otros, como los servicios auxiliares, el peso de los cambios legales y tributarios, incluyendo la subida del SMI, tuvieron a un impacto mayor.

En todo caso, aunque se trate de un récord histórico, hablamos de un porcentaje relativamente reducido del 5,3%. La tensión del mercado laboral, al menos por ahora, no se explica por las empresas que no ofrecen trabajo porque no pueden afrontar los costes laborales. La mayoría de análisis apuntan a la parte de la oferta de trabajadores, sea porque estos no aceptan ciertas condiciones, por falta de cualificación o por otros factores como el 'desincentivo' de las prestaciones públicas a la hora de buscar empleo. (elEconomista.es, 2026-05-19)
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